lunes, 1 de junio de 2015

Responsabilidad frente a la victimización de los afectados por el conflicto armado colombiano 


En medio de la historia del conflicto social y armado en Colombia, una de las prioridades esenciales en su eventual resolución, además de finalizar el intercambio bélico entre las Fuerzas Armadas de Colombia y los Grupos al Margen de la Ley; es reconocer, resarcir y acompañar emocionalmente a las cerca de 7.392.679 víctimas de este conflicto, reconocidas a la fecha.


Autor: primiciadiario.com

Los medios de comunicación, concretamente sus periodistas, se han convertido en mecanismos de intermediación claves, dentro del proceso resolutivo, para impulsar el reconocimiento de las víctimas, divulgar sus historias, contextualizar sus problemáticas y proyectar su incidencia en el entorno sociopolítico del país.


Autor: Centro Nacional De Memoria Histórica Bogotá, Colombia

Con 60 años de conflicto armado, es solo a partir del 2008 que surgen estudios serios en torno a la relación entre los medios de comunicación, el periodismo y un escenario de postconflicto con el propósito de construir memoria, reparar a las víctimas y visibilizar públicamente a estos sectores excluidos de la agenda informativa a menos que fueran afectadas por hechos subversivos (tomas guerrilleras, desplazamiento, masacres, etc.).


Autor: Noticias RCN

Hasta hace cuatro años las víctimas del conflicto generan un interés mayor al de significar cifras estadísticas. Determinan estudios entorno a la comunicación, el periodismo y las condiciones de miles de compatriotas objeto de guerra. Estas circunstancias de humanizar y contextualizar el contenido periodístico en torno a las víctimas, obliga al gremio a construir una  deontología especializada para relatar sobre el tema.


Un acercamiento a las víctimas



Autor: informativo 90 minutos


Es recurrente que en el ejercicio periodístico se olvide el tratamiento profesional que requieren las víctimas en cada producto a divulgar, parámetros que van más allá de los elementos semánticos y lingüísticos del género y el formato. En cualquier caso, la responsabilidad social frente a ellas aumenta porque está en juego su dignidad, su memoria, su reivindicación y tranquilidad.

Desde los “actos victimizantes”, categorizados recientemente en un foro de FNPI en asocio con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y la Embajada de los Estados Unidos, se empieza a marcar un perfil cercano de la víctima a retratar:

• Desaparición forzada.
• Homicidio.
• Desplazamiento.
• Abandono o despojo forzado de tierras.
• Pérdida de bienes muebles o inmuebles.
• Minas antipersonas.
• Tortura.
• Atentados.
• Combates.
• Hostigamientos.
• Amenazas.
• Delitos contra la libertad y la integridad sexual.
• Actos terroristas.
• Secuestro.
• Vinculación de niños, niñas y adolescentes al conflicto armado, entre otros.

Según Carlos Chica, ex asesor de la Dirección de la Unidad de Víctimas, un significado más próximo de una víctima podría ser: “…Una persona cuya seguridad fue vulnerada con tanto daño, que su realización humana de largo plazo fue puesta en entredicho, desde el momento mismo en que fue excluida del pacto mínimo de ciudadanía”. Es más responsable que catalogarlo como el “sin casa”, “el desplazado” o   “amenazado”.

Existen condiciones de vida que comparte esta población vulnerable, como la pobreza. Según la Dirección de la Unidad de Víctimas, actualmente, en nueves ciudades capitales más del 50 por ciento de la población ha sido afectada por el conflicto armado, entre las que se cuentan Arauca, San José del Guaviare, Mocoa, Florencia, Popayán, Quibdó y Santa Marta.


El oficio al servicio de las víctimas


Escritores y periodistas de trayectoria han concordado acerca del cuidado y la agudeza para construir relatos relacionados con las víctimas del conflicto. Marta Ruíz, Directora de verdadabierta.com propone “La necesidad de que hablemos ya no de víctimas sino de ciudadanos”, es una manera de construir a partir de la información y del debate público.

Para Jesús Abad Colorado, reconocido reportero gráfico, señala uno de los principios básicos, “el ejercicio del periodismo es para la gente y por la gente”, lo que obligaría al periodista casi que a convertirse en un pregonero insistente del contexto de la guerra, su dolor y sus dolientes. Así se reconstruye país y de paso historia para no repetirla.



Autor: Centro Nacional De Memoria Histórica Bogotá, Colombia

La presentación escueta y fría de las cifras o de los actos subversivos cubre un mínimo de la magnitud de este capítulo triste de Colombia. El comunicador y periodista requieren de términos políticos y humanos para intervenir con sus historias, ya que su compromiso es mover conciencia de los periodistas, sectores, estado, etc.

No se hacen historias sobre las víctimas, sino desde y para ellas, un postulado que tiene claro Soraya Bayuelo, del colectivo de comunicaciones de Montes de María, línea 21. Una región que enfrentó los más cruentos hechos de tomas, desapariciones y torturas contra sus pobladores, los mismos que hoy se unen a la propuesta de Soraya para “Construir la memoria histórica, a través de las canciones, las décimas, la tradición oral de los Montes de María. Genera denuncia y mantiene el folclor”.

Antes que caer en el dramatismo, la abundancia de datos técnicos o los extensos informes de seguimiento a temas de víctimas del conflicto para generar la espectacularización del fenómeno, es crucial que el periodista se detenga y piense en que las víctimas como ciudadanos que luchan por el reconocimiento de sus derechos, y la “victimización” y el empobrecimiento de las historias sean tácticas efectivas para redactar al respecto.


El intento hacia una deontología



Autor: Centro Nacional De Memoria Histórica Bogotá, Colombia


En el marco de la Ley 1448, una propuesta legislativa para la reparación integral de las víctimas del conflicto en el ámbito físico y acompañamiento social por parte del Estado para dignificar su situación, los medios de comunicación cuentan con este documento base, esencial y de referencia para construir relatos antes de publicarlos.

Esta propuesta legislativa pretende vincular a los periodistas para que hagan parte del objetivo esencial, reparar a las víctimas no solo implica una reparación monetaria o restitución de sus bienes, también consiste en el acompañamiento en materia de educación, salud, vivienda, empleo y generación de ingresos. Los medios son esenciales en este procedimiento.

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